Sofi recibió la taza con café y se deleitó unos instantes con su delicioso aroma antes de probarlo. Ella había estado en muchos lugares del mundo y sentada en muchas mesas, pero en ningún lugar había probado un café tan exquisito como el que servía Kun en su sala, junto al fuego de su chimenea.
—Es inconcebible que me haya enterado de esto por la televisión.
La noticia del incendio en el edificio de Sofi lo había dejado aterrado y no dudó en llamarla de inmediato. Y Sofi fue a verlo porque no