—Acabo de ver un pecho de Eva —confesó Vlad, con cierta indignación.
El cuerpo femenino era hermoso, pero él no debía ver el de la que era su cuñada. Había códigos éticos, valores morales, muestras mínimas de respeto y decencia que él conocía muy bien aunque a su hermano le importaran un carajo.
—No fue a propósito, sólo la miré y ¡zas! Tenía el pecho afuera para alimentar a Caleb. Me siento como un degenerado.
—No te preocupes, Vlad. No te sientas culpable. Yo vi a Caín completamente desnudo