—Por lo menos la cena está rica —dijo Sam.
Tenía su plato lleno de verduras y algo parecido a una hamburguesa, también de verduras. Vlad tenía un humeante y jugoso filete. Olía muy bien y a ella se le hacía agua la boca, pero ya llevaba varias semanas de cero carne, un paso más en su cruzada vegetariana.
—Comiendo sólo pasto te pondrás debilucha y necesitas mucha energía para lidiar conmigo. Prueba un bocado de mi filete.
Sam cerró los ojos, negándose siquiera a mirar el trozo que Vlad le ofre