La jornada comenzaba en la escuela privada más prestigiosa de la ciudad y Andy Sewell, un desenfadado chico rico, se encontraba con un canasto envuelto en papel celofán sobre su mesa. Dentro había chocolates, galletas, flores y una nota.
"Hola, sexy Andy. Qué tengas un buen día".
—¿Cuál de todas las chicas guapas de la escuela te dio eso? —le preguntó Edo, uno de sus amigos.
—Yo me inclino por Evelyn, es de las primeras en llegar y no deja de mirarte. Invítala a salir de una vez —le sugirió Fel