—¿Qué hice mal? —se preguntaba Sofi, sosteniendo el último examen de matemática.
—Todo —dijo Tomás, riendo.
Se había sacado un 1.
—Lo único que hiciste bien fue escribir tu nombre.
Ni eso, Sofi lo había escrito en el espacio para la fecha.
—¡¿Por qué tengo que ser tan bruta?! ¿Qué será de mí, Tomy? ¿Qué clase de futuro tendré con estas calificaciones?
—Las evaluaciones estandarizadas no reflejan realmente lo que sabes o cuánto vales como persona. No somos números, el sistema apesta.
Sofi se afe