Secretos bajo tu nariz

Y tras eso, Egan no respondió nada más sino que tomó camino hacia donde estaba su auto estacionado. Katya lo siguió de cerca, sintiendo dos personas más que lo seguían. Argus y Sylvana, quienes muy evidentemente apartaban sus miradas unos del otro.

Katya sonrió sin poderlo evitar. Hacían una pareja muy adorable: ella, delgada y muy alegre, mientras que él era corpulento y reservado. Eran polos opuestos y aún así se sentía la tensión entre ellos.

Al llegar al auto, Egan detuvo la puerta para que
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