La mirada de Egan viajaba hacia todas las direcciones. Él intentaba pensar en algo, quizás la solución a todos sus problemas. Pero la verdad era que estaban hundidos, sin apoyo y con un miembro menos para pelear. Cada vez parecían retroceder más en lugar de avanzar, y aquello frustraba mucho a Egan.
Tras gruñir, Egan sacó su teléfono nuevamente, buscando entre sus contactos un número telefónico.
– Tengo solamente una persona que creo podría decirnos la ubicación de Elian. Él es quizás el único