Katya se sintió enrojecer, su corazón latía con emoción. Ella nunca había tenido un padre, más allá del esposo de su madre Olena que murió muy joven. Y escuchar la forma en que Artem estaba tan dispuesto a sacrificarse y defender a Katya, la hacía sentir... La hacía sentir… era un sentimiento indescriptible.
De alguna forma, Katya supuso que así debía sentirse el amor de un padre: vulnerable, frágil y seguro al mismo tiempo. Amada por alguien a quien le importaba.
Ser amada por Egan era un cosa