En cuanto entramos a la cafetería y nos sentamos en la mesa que usamos usualmente, la misma moza que siempre nos atiende, se acerca con una sonrisa. Era amiga de mi abuela y siempre se llevaron muy bien, así que es normal verla sonreír al vernos. Como extra, sabe exactamente lo que nos gusta, por lo que ni siquiera se acerca a tomarnos la orden, una simple seña por parte de mi abuelo es todo lo que necesita para saber lo que debe traernos.
En cuanto eso está “aclarado”, mi abuelo vuelve a centr