Siento el temblor en su mano, noto el blanco de sus nudillos de la presión que ejerce al tiempo en que veo la fuerza con la que aprieta su mandíbula, temiendo que se rompiera los dientes si lo hace más fuerte. Está indeciso, puedo verlo, aún no está todo perdido. Tal vez tengo una última carta qué jugar, mi última oportunidad que podría ser nuestra salvación y ojalá resulte, no quiero perderlos, a ninguno de los dos y no estoy segura de lo que pasará o cómo terminara si se da la situación de te