28. La vista
Hadriel removió el rastro del aperitivo de su Cenicienta. Sus dedos no pudieron evitar recorrer de nuevo aquellos labios a los que tanto había tocado. Su desconocida Cenicienta se había convertido en la persona por la que sentía más cariño y aprecio. A pesar de no saber la identidad de la mariposa, era imposible no encontrarse vinculado y cercano a ella. Había sido su primera vez, no solo en lo físico, sino en otros sentidos, como amiga, confidente y como mujer. Sin tener ninguna duda de hacerl