176. La mansión
De este modo, cuando Hadriel la cargó en sus brazos, Hellen pareció como si flotara en un sueño hecho realidad. El peso de los años se disolvió en un instante, dejando solo la ligereza de un amor renacido, más fuerte y profundo que nunca. Cada paso que él daba por la mansión, ahora su hogar compartido, resonaba en su corazón como un latido que marcaba el ritmo de su nueva vida. Las sombras del pasado, los miedos y las dudas, se desvanecerían, reemplazadas por una claridad luminosa que le ilumin