162. La preparación
Hellen le agradeció por los chocolates. Al estar en la sala de estar, recordó su antiguo anhelo que no había podido cumplir por estar cuidando a su madre y a sus hijos. Pero su madre ya estaba curada y los niños ya estaban más grandes.
—Quisiera abrir una tienda de dulces —comentó Hellen ante el obsequio que le había dado. Había cruel y dura con él, pero eso era lo menos que deseaba. Si Hadriel se iba de su vida, caería en la oscuridad. Era su ángel, su luz—. Allí venderé pasteles, bebidas y he