160. El rechazo
Hellen sintió una punzada de culpa atravesar su corazón en el instante en que apartó la cabeza, evitando que sus labios se encontraran con los de Hadriel. El deseo y la conexión entre ellos eran innegables, casi palpables, pero el peso de su pasado, de sus errores y decisiones, la abrumaba. Cuando pronunció esas palabras—"Lo siento, Hadriel"—lo hizo con el dolor de quien se ve obligado a rechazar lo que más anhela. Al separarse de él, sentía como si estuviera arrancándose un pedazo de su alma.