134. El escape
—Hadriel… —dijo Hellen, antes de hacer una pausa para reunir el valor necesario para continuar—. Sé que las cosas no son como solían ser. Han pasado años, y aunque ya no estamos juntos. Quisiera pedirte un favor.
—Te escucho, Hellen.
Hellen se tomó un momento para observarlo, estudiando cada detalle de su rostro, la seriedad de sus rasgos, y la forma en que su mirada, aunque tranquila, parecía esconder una marea de emociones. Sentía un profundo dolor en su pecho, la angustia de saber que lo ama