—¿Qué carajos estás haciendo? –cuestiona y yo hasta me trabo para hablar.
—Sebastián yo, puedo explicarlo.
—Te escucho. –responde mientras se quita el saco y lo arroja a la silla.
—Yo, compré está lencería y quería mostrartela, creí que enviarte una foto a tu teléfono lo haría más interesante.
—Pues si suena a buena idea. Ahora ven aquí, voy a quitartela.
Camino hasta él no sin antes dejar mi teléfono guardado. Me toma con fuerza de la cara y besa mis labios con mucha brusquedad, me despoja