—Muchas gracias por cuidarlos Tania.
—En realidad Alexey fue quien los cuidó la mayor parte del tiempo. No pude seguirles el ritmo, son una barbaridad.
—Sí, son dinamita pura. No en vano parezco su abuelo.
—Para nada, pero entiendo a que te refieres. Yo con un día siento que envejecí por lo menos dos años de la espalda. –aseguro y ríe.
—Es un buen hombre, Alexey. Nunca conocí a alguien mejor para Emma que él. Y mira que ella era un imán para hombres, pero el ruso de cara bonita la conquistó.