Yo me tenso toda de inmediato por qué no esperaba verlo aquí o que estuviese en la casa. Hago como que acomodo algo en su cajonera y actuo lo más normal posible pensando en una excusa para decirle.
—No encuentro mi anillo, el nuevo que me regalaste por la perdida del anterior. –confieso y su semblante apenas cambia un poco.
—¿Dónde estabas? –cuestiona con voz tranquila y eso me inquieta.
—Estaba de paseo, con una amiga.
—¿Una amiga? Tú no tienes amigas Tania, todas te odian.
—Se llama Debb