Abracé cariñosamente a Lucca:
- Gracias por tus palabras. Es bueno saber que alguien piensa como yo.
- He perdido el sueño pensando en esto de los matrimonios de conveniencia. Pero sabemos que es una realidad en los países gobernados por la monarquía y cada vez hay menos opciones para casarse.
- Sí, tienes razón.
- Quiero dejar claro, Aimê, que si no somos felices una vez casados, no me importaría... Bueno, cómo puedo explicar... - Lucca se rascó la cabeza, arrugando la frente, con cara de mied