Lucca no se lo pensó dos veces y vi cómo le hablaba a ella, que sonrió y me miró. Me quité las gafas y le guiñé un ojo a mi amiga, haciéndole una señal para que lo cogiera, sólo para ver su expresión de asombro.
Me reí y volví a mirar a mi alrededor. El paisaje era absolutamente precioso. Pero Lucca y Odette estaban coqueteando y Catriel y Laila prácticamente se estaban comiendo la una a la otra. Y yo estaba abandonada.
No llevar a Max había sido una mala idea. O no. Darle más esperanzas a esta