- Oímos gritos desde el pasillo. Por suerte sólo estamos nosotros en este piso. Te comprometiste con Aimê. ¡Le debes respeto, mocoso!
- I... La respeto. - Catriel intentó defenderse, mientras sus padres continuaban:
- ¿Qué haremos si los D'Auvergne Bretonne se enteran de esto?
- La propia Aimê, a la que seguro que le gustas y...
Salí tímidamente de detrás de la puerta, sujetándome la parte delantera de la camisa para que no se abriera:
- Hola... Majestades. - Saludé con la mano libre, intentand