- Nuestra madre no está en condiciones de opinar en este momento, Odette. - Lucca se sinceró.
La reina no salía de sus aposentos ni siquiera para cenar. Aunque estábamos los cuatro juntos, nadie tenía apetito. Se seguía echando de menos al rey en todas las estancias del castillo.
Fui a la habitación de Catriel mientras él solucionaba algunos asuntos políticos, ya que todas mis pertenencias habían sido depositadas allí. No tardó en entrar, encontrándome tumbado en la cama, leyendo.
- Me apoderé