Tragué saliva y la abracé, intentando contener las lágrimas. ¿Qué coño le estaban haciendo a ese niño? No era justo. Necesitaba salir de aquella habitación, ver mundo, relacionarse con otros niños. Y volver a ver a su padre, si es que seguía vivo.
- ¿Cuánto querías a tu padre? - le pregunté.
- Siena quería a papá y a mamá. - Sonrió, repitiendo.
- Siena quería a Gato, a Lucca, a la abuela... Y a Aimê. - Lo intenté.
- Siena, ¡el amor de mamá y papá! - Objetó ella, cruzándose de brazos y entrecerr