La reportera entró, acompañada de un camarógrafo. Hizo una reverencia mientras saludaba a los presentes, dándoles las gracias:
- Alteza, gracias por acordarse de mí al conceder esta entrevista. - La mirada de la joven era de admiración hacia el Príncipe Heredero.
Tomé la mano de Catriel y le dije:
- Creo que será mejor que comencemos de inmediato.
- Estoy de acuerdo, mi amor.
Noté su cara de sorpresa cuando Catriel me llamó "amor". Por supuesto, cualquiera que siguiera las noticias de la realez