- Su Majestad... ¿Fue ella... ¿Fue secuestrada por usted?
Se rió y movió la cabeza negativamente:
- ¡Nunca secuestraríamos a una niña, querida! Es mi nieta.
Respiré hondo y dejé salir el aire lentamente por las fosas nasales, confirmando por fin que Siena era hija de Catriel.
- No tengo nada que ver con su vida personal, Majestad. No se preocupe, Siena es encantadora. E... Me gustó mucho hablar con ella -aventuré.
- ¿Hablar con ella? - Se puso serio. - Siena no habla.
Tragué saliva y le miré a