Sonreí torpemente al rey Colton:
- Catriel me odia.
- Eres la única persona en el mundo que puede cambiar a mi hijo. Y lo supe en el momento en que sus ojos se clavaron en los tuyos cuando entraste en ese comedor hace unos días.
- Majestad, el coche está listo y el avión espera a la princesa y a su ayudante -dijo uno de los guardias de seguridad.
- Tenemos que irnos -dije cogiendo la mano de Odette-. - Gracias de nuevo por todo.
Miré hacia lo alto de la escalera, sintiendo una punzada de espera