- Será difícil escapar a una condena, por pequeña que sea -dijo seriamente uno de los abogados.
Yo seguía mirando la mesa de cristal, como si fuera lo más importante del mundo en aquella reunión.
- Alegaremos la verdad. Que no tenía intención de hacerte daño. - Estevan fue tajante.
- Cuando ponía la mano en el volante borracha, había un riesgo -dijo el otro.
- ¿De qué puto lado estás? - preguntó Satini, furiosa.
- Del lado de la princesa, Majestad -se justificó rápidamente-. - Pero aun así, ten