Un breve silencio se apoderó de la habitación, todos parecían un poco nerviosos y tensos.
- ¡Cuánto tiempo... Olavo! – mencionó Catriel, rompiendo el ambiente nervioso en el aire, por ambas partes.
- ¡Lamento molestarle, Su Majestad! Pero lo que vine a hacer aquí es muy importante. Lamento haber sido insistente, pero si no hubiera sido así, sé que no me habrías acogido.
- Después de tantas cosas por las que hemos pasado juntos... Confieso que no me siento cómoda con que me llames Su Majestad, O