Segunda noche seguida sin Benjamín. Mientras se revolvía en la cama de un lado a otro, ella no soportaba mirar el lugar vacío, más aún con la sensación de que Benjamín le estaba ocultando algo, invadiendo su pecho a cada minuto.
Antonela se levantó impaciente. Ya eran las cuatro de la mañana, pronto amanecería y él no había regresado. No valdría la pena intentar dormir, no lo conseguiría hasta que Benjamín volviera. Se calzó las sandalias y decidió que bajaría a tomar un vaso de agua mientras m