Segunda noche seguida sin Benjamín. Mientras se revolvía en la cama de un lado a otro, ella no soportaba mirar el lugar vacío, más aún con la sensación de que Benjamín le estaba ocultando algo, invadiendo su pecho a cada minuto.
Antonela se levantó impaciente. Ya eran las cuatro de la mañana, pronto amanecería y él no había regresado. No valdría la pena intentar dormir, no lo conseguiría hasta que Benjamín volviera. Se calzó las sandalias y decidió que bajaría a tomar un vaso de agua mientras miraba el celular, para que tal vez así el tiempo pasara más rápido. Justo cuando fue a tomar el aparato, este vibró.
Su corazón se congeló con la notificación que brilló en el dispositivo. El nombre de Benjamín junto al de Helen aparecían juntos en un mensaje incompleto de un canal de chismes. Días atrás, Antonela decidió seguir aquellas páginas para saber exactamente cómo defenderse de ellos. Hacía mucho tiempo que no recibía ninguna notificación nueva.
Se dio cuenta entonces de que su mano que