Mundo ficciónIniciar sesiónCuando sintió el sol calentando su rostro y los rayos dificultando la apertura de sus ojos, Antonela se giró hacia el otro lado de la cama y se decepcionó al encontrar el lugar vacío. No eran ni las siete de la mañana y Benjamim ya se había levantado para ir a trabajar.
Temió bajar las escaleras y encontrarlo abajo en compañía de Helen. Esa escena se había convertido casi en una pesadilla. Antonela odiaría tener que encontrarse con su marido y esa mujer otra vez.
Se estaba preparando para levantarse cuando la puerta de la habitación se abrió y Benjamim entró con una enorme bandeja de desayuno caminando hacia ella, con Adam escondiéndose entre sus piernas.
Los ojitos de Adam brillaban en su dirección, como si se estuviera divirtiendo mucho con aquello. Una sonrisa sincera apareció en los labios de Antonela al ver la escena y consideró que







