Mundo ficciónIniciar sesiónAntonela nunca había presenciado a Benjamín tan frágil y emocionado como en ese momento. Él se acercó a ella con el rostro enrojecido, los ojos llenos de lágrimas, y la abrazó, hundiendo el rostro en su pecho.
Era posible oír su gemido. Expuso todo su dolor como si ya no pudiera contenerlo más.
Ella suspiró y apoyó la cabeza en la de él, y le fue inevitable también empezar a llorar. Su sig







