Antonela permaneció en esa posición, casi fetal, hasta que Dominique le sirvió una taza de café llena. Su corazón latía desesperadamente con cada sorbo que tomaba. Pequeños picos de ansiedad invadían su pecho y pensó que no lo soportaría.
Dominique comenzó a contar cómo estaba Adam y cuánto había mejorado en los últimos días.
—El médico incluso está pensando en adelantar su alta —sus palabras hicieron que Antonela se preocupara aún más—, y no deja de hablar de Benjamín. Está superemocionado con