Raúl Hoffmann
Subí las escaleras hacia la habitación de Damon, sintiendo el peso de la conversación con Damon aún sobre mis hombros. Al abrir la puerta, mi corazón se llenó de calor al ver a Damon jugando con sus juguetes favoritos en su cama. Su cabello oscuro caía sobre su frente mientras sus ojos azules intensos brillaban con emoción. Era hermoso verlo así, tan lleno de vida y alegría.
Me acerqué lentamente, tratando de no interrumpir su juego. Cada gesto, cada risa, solo reafirmaba lo muc