Alicia Montero
Estaba tranquilamente abrazando a Damon, sintiendo el calor reconfortante de su cuerpo contra el mío, cuando el sonido insistente del timbre irrumpió en nuestra paz. Cada timbrazo resonaba en la casa como un eco de desasosiego.
Sin cesar, me separé de Damon y me levanté, preguntándome quién podía ser. Un instante de preocupación fugaz cruzó mi mente, pensando que quizás era Raúl regresando por alguna razón. Sin embargo, cuando abrí la puerta, me encontré con Harry, quien parecí