Alicia Montero.
Me quedé boquiabierta cuando vi a Harry irrumpir en mi cena de compromiso. Su presencia era como una tormenta inesperada en un día soleado. Sus ojos chispeaban con una mezcla de determinación y descaro mientras se acercaba a mí, ignorando las miradas curiosas de los invitados. Además el miserable se atrevió a traerme serenata. ¿Acaso desea que Raúl lo mate?
— Buenas noches— Saluda el descarado — Lo siento, pero necesito hablar contigo, Alicia.— declaró, su voz firme pero carga