Harry Chrysler
Entre mis brazos, siento su piel suave y cálida, como si fuera un refugio seguro en medio del mundo. El amanecer tiñe la habitación con tonos dorados, pero todo lo que quiero es quedarme aquí, junto a ella, perdiéndome en el laberinto de sus besos.
Aunque el deber llama desde la oficina, mi mente se aferra al presente, al deseo que nos une. Hace apenas un mes que empezamos esta nueva vida juntos en mi mansión, y aún resuena el eco de lo que pasó con Raúl, aquel miserable que