Raúl Hoffmann
Estaba completamente preocupado. James no dejaba de gritarle a mi hermana, quien se mantenía fría y distante. Desde que volvió del parque y nos dijo que se habían robado a Luz Marina, mi cuñado había estado completamente enfadado, sin embargo, mi hermana parecía inmutable, como si estuviera ajena al caos a su alrededor.
—¿Cómo pudiste dejarla sola, Raquel? —vociferaba James, su rostro rojo de ira—. ¡Es nuestra hija, por el amor de Dios!
Raquel lo miraba con una expresión in