Estaba concentrada en mi trabajo cuando noté la llegada de una persona acompañada de sus guardaespaldas. Su presencia me abrumó; desde que lo vi en la reunión, no he podido sacarlo de mi mente. Sin embargo, me mantuve seria, negándome a permitir que cualquier sentimiento hacia él floreciera.
A pesar de la tormenta de emociones que me invadían, me esforcé por mantener la compostura y continuar con mis tareas. No podía permitir que mi mente divagara hacia un hombre que me había causado tanto dolo