Dos meses después...
Samantha se sirve café en la cocina de los empleados y se dirige hasta su cubículo; allí es abordada por Tina, una compañera de trabajo del área de diseño.
—Parece que los rumores son ciertos, Sam —chismosea mientras se le sienta al lado—. Escuché de fuentes confiables que sí venderán la empresa, después de todo. ¡Ay!, me da un terror. Conseguir un trabajo decente en esta ciudad es muy difícil y yo amo este lugar. No quiero perder mi empleo.
—Más rápido lo pierdo yo que tú.