Adam llega a casa con un hambre desesperante, razón por la que se dirige a la cocina y empieza a comer todo lo que encuentra en la nevera.
—Bestia, estás desaparecido en estos días. Te he extrañado bastante, hermoso hermano —lo aborda Jimena y lo abraza—. Por cierto, tu papá de verdad te llamó al teléfono de la casa; él me dijo que tú no respondías el celular y que quería saber por qué diablos no le contestabas. —Sonríe maliciosa, cuando él la mira con seriedad por la palabrota, y aclara—: Su