En ese momento sus emociones son un caos. Es increíble la habilidad que posee ese chico para perturbarla. ¿Acaso es él real?
¿Será cierto que él la aceptaría en su apartamento? ¿De verdad se atrevería ella irse a vivir con un chico?
«¡Ay!, ¡qué tonta soy! No sería capaz de mudarme sola con un hombre, eso se vería raro y sería muy incómodo», piensa con el pulso acelerado.
El simple hecho de imaginarse debajo del mismo techo que Adam, la hace estremecer y sonrojar.
«Sería interesante vivir con un