El reflejo del agua, mi rostro sobre ella, mis anhelos de poder estar dentro y perderme en sus milésimas. Muchas veces pensé en lo grandioso que sería simplemente volar e ir a donde tu alma te mande a donde tu corazón se sienta libre en armonía, donde tus sueños se cumplan sin pensar nada. Una vida donde mi yo interior se sienta rebosante.
—Mi señora, ¿Me mando a llamar? —la voz de Cris interrumpe mis pensamientos, mis ilusiones.
—Sí —digo con un rostro desorbitado —. Quería que me consiguier