Los días pasaban y las noche se volvían eternas, cada vez sentía que no podía, que el perder a Ibrahîm me llevaba cada vez más a la locura. El solo pensar que mi bebé crecerá sin conocer a su padre es difícil.
—Sophia tranquila, todo saldrá bien.
Las palabras de Elena alivian un poco mi dolor, el saber que ella estará ahí para mí es reconfortante.
—Me duele Elena.
Ella se acerca y me deposita un abrazo, unos de esos que cuando suceden, se siente la necesidad de expulsar todo eso que te está