28. Irremediablemente enamorado
No durmió esa noche, y apenas amaneció, ya tenía al equipo de investigación al otro lado del escritorio con la misma información que ya había leído en ese estúpido papel que arrugó.
— ¿Qué tan verídico puede ser esto? — alzó el puño, todavía temblaba de la rabia.
El hombre que suponía ser el jefe del otro, respiró profundo y se encogió de hombros como si no hubiese nada que aclarar, todo estaba allí, tal cual lo habia leido.
Emilio se mesó el cabello y negó con la cabeza, desconcertado, la muje