El aire frío de París nos dió en la cara, llevaba a Lena sumamente abrigada ya que no deseaba que se enfermará aunque el clima en Londres no dejaba de ser igual o peor de helado que este.
— Hola queridos — la señora Roux nos saludó amablemente — que alegría tenerlos por acá, vamos que el carro nos está esperando.
Lena al ver a la señora Roux sonrió e incluso nos sorprendió en el momento que extendió sus brazos a esta persona, pude ver la mirada cargada de ternura que le dedicaba a mi hija y la