El dolor desapareció y las voces también, no había un solo ruido a mi alrededor. Poco a poco comencé a mover las pestañas y al abrir mis ojos miré que Jesse se encontraba sosteniendo mi mano mientras dormía profundamente.
— Jesse — toqué sus manos ý lo sacudí — cariño, despierta; dime cómo está nuestra hija, necesito saber de ella.
Después de insistirle mucho a Jesse fue que se despertó, él se miraba aturdido pero luego que terminó de despabilarse fue que me miró con una gran sorpresa.
— Cariñ