54. Llévame al cielo
Meredith
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Respira Meredith…
Mi corazón latía acelerado, podía escuchar mis latidos en el silencio de esa noche, mi respiración se volvió irregular ahí entre las sombras el permanecía sentado, juro que a pesar del susto que me dio ahorita mismo podría tomarme una foto, tenía una de sus manos en su barbilla, su pose relajada pero su expresión dura, sus ojos brillaban en la oscuridad.
—¿Qué es lo que pretendes, Meredith? —su voz grave me hizo estremeces.
—¿Qué pretendes tu al espantarme de esta manera? ¿Quieres matarme? Porque déjame decirte que casi lo logras —miento pues si sentí un poco de temor al verlo pero en cuanto lo reconocí todo eso se esfumó menos el latir fuerte de mi corazón.
—No te he asustado en lo más mínimo, lo veo en tus ojos…
—Ahora resulta que me conoces, dime… ¿que otra cosa ves en mis ojos en este momento?— pregunté —Por cierto… ¿Cómo entraste? Alguien podrá verte…
—Responde lo que te pregunte —exigió.
—A ver, ya te he dicho que me hables bonito porque