El segundo beso duró más que el primero.
No hubo miedo ni dudas. Adrián la sostuvo contra su cuerpo mientras Elena se aferraba a él, como si ambos hubieran estado esperando durante años el permiso para dejar de contenerse.
Pero incluso los momentos más perfectos terminaban.
Adrián fue el primero en apartarse. Apoyó la frente contra la de Elena y cerró los ojos, respirando con dificultad.
—No podemos hacer esto.
Elena abrió los ojos y lo observó con una mezcla de sorpresa y diversión.
—¿Ahora er