Dimitri miró a Amelia. Ella no había dicho nada en un buen rato y, cada vez que él intentaba iniciar una conversación, la cortaba casi de inmediato.
Después de cenar, había decidido que quería dar un paseo por el parque. Caminaba a su lado, pero era como si estuviera a kilómetros de allí.
No le gustaba la distancia entre los dos.
—Deberíamos ir a casa —dijo al fin.
—¿Ya te aburriste?
—No, pero me preocupa que hayas pasado demasiado tiempo de pie. Recuerda lo que dijo el doctor…
—No lo he olvi