Sergey acariciaba distraídamente el brazo de Lily mientras ella permanecía acurrucada contra él, con la cabeza apoyada sobre su pecho. Un silencio cómodo reinaba en la habitación.
—Hoy tuve un percance en la empresa —dijo ella de pronto.
Lily había pasado toda la tarde debatiéndose entre contárselo o no. Sabía perfectamente cómo reaccionaría Sergey y, por un momento, había considerado guardar silencio. Sin embargo, no quería que se enterara por boca de Dimitri y creyera que le ocultaba cosas.
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